martes, 10 de marzo de 2020

#8M

Con todo lo que pasa y con experiencias cercanas a mí, me he visto envuelta en un mar tormentoso de opiniones, de sentimientos, de culpabilidades, etc. En primer lugar, no me he podido sentir a gusto con mis creencias. Ejemplo de esto son las posturas que dicen que "si no rompes, si no quemas, no estorbes", con la que simplemente no puedo estar de acuerdo, porque incluso si se tratara solo de quemar y romper, no veo el sentido. Y la verdad es que las personas han estado rompiendo y quemando todo, no solo monumentos, han estado quebrando la seguridad, la confianza, la estabilidad, y hablo de todos y todas. Nunca he dudado del amor que me han dado tanto mi alma gemela como mi padre y mis hermanos. Pero estos días han provocado que dude de aquello que yo "debería" sentir o pensar o juzgar, pues me dicen que en mi país rige un sistema patriarcal. Así que he hecho un esfuerzo por analizar eso de lo que debería estar quejándome en mi vida. Pero recuerdo que cuando mi familia se vio en apuros económicos, no hubo ley opresora que le impidiera a mi mamá buscar trabajo, o una moral patriarcal que le previniera a mi papá de hacer y servirle el desayuno, la comida y la cena a sus tres hijos, pues mamá estaba en el trabajo. No hubo imposición que me obligara como mujer a servirles a mis hermanos, pues pronto ellos aprendieron a lavar platos, trapear el piso y lavar su ropa. Luego el mismo derecho que le permitió a mamá encontrar trabajo, me sirvió de motivación para comenzar a trabajar desde los 16 años, estudiar la carrera que quiero y dedicarme a mis pasatiempos. No vivía en las lomas, la condesa o Polanco, vivía en Iztapalapa, luego de haber vivido en casa de mi abuela en Neza, no he tenido privilegios económicos, me servía del transporte público, incluyendo microbuses y metro, en mi infancia visité el cine unas dos veces, y una vez un Sanborns. Que ¿Por qué es relevante? Porque no hace falta ser "de dinero" para enseñar tolerancia, respeto y valoración en la familia, que no es de pobres estar mal educado o resignado a un sistema arcaico, que uno como hijo también puede educar a los padres, que puedes amar a un ser humano sin preguntarle antes su preferencia sexual, sus gustos, o sus costumbres, y sobre todo me han enseñado que no es necesario estar en un lugar en donde no estoy a gusto, me han enseñado que no me tengo que quedar callada por miedo, que me tengo que defender si alguien me ataca, pues yo no tengo necesidad de violentar a otros o exigirles que me sirvan como medios a mis fines egoístas. 
"Si no marchas, si no protestas, si no rompes, si no quemas, no puedes votar, no puedes estudiar, no puedes trabajar, porque si lo haces es porque otras han marchado, han protestado" es lo último que ví hoy. Y sí, lograron que me sintiera culpable por, de hecho, salir a estudiar, salir a trabajar y abrir la boca (en estas plataformas), gracias a los esfuerzos de otras mujeres en otros tiempos. Pero nunca he negado sus luchas, las agradezco y de vez en cuando, sí, también las cuestiono. Cuestiono otras cosas, como la destrucción de arquitectura, negocios, monumentos. Se jactan de justificar el acto con el Himno nacional mexicano... Y este, como todos los monumentos vandalizados, es uno que simboliza la liberación de un pueblo que sí estaba oprimido por una corona que lo destruyó de forma sangrienta... ¿Por qué condenan unos monumentos y otros los usan a conveniencia? No son un "Muro de Berlín" que segregaba familias por ideología, no son estatuas de dictadores tiránicos, no son palacios de monarquías absolutistas, no son templos de adoración dogmática... Las construcciones que, considero, se deben destruir, son las edificadas con prejuicios, con dogmas, con creencias infundadas, con la justificación de masas, con intolerancia, con complejos de superioridad. La destrucción deja escombros, de los que nadie se quiere hacer responsable. La marcha estuvo "chida" para el Insta' o para el Face', el paro estuvo bien para establecer una postura. ¿Qué sigue? Yo estoy en busca de seguir cuestionando. 

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